
En tan pocas palabras pero con letra segura, los 33 mineros atrapados en la Mina San José nos hacen escuchar su voz de vida y ganas de seguir teniendo la esperanza de que nuevamente estarán con sus familias.
¿Y los dueños de la mina donde están? ¿Sentirán vergüenza al menos por lo ocurrido? ¿Se sentirán responsables por lo ocurrido?
Sólo si se preguntarán ¿cómo hemos hecho lo que hemos hecho?
Como dueños de la mina, quiéranlo o no son responsables de vidas humanas, de las vidas de padres, de hijos de compatriotas que se ganan la vida en una labor sacrificada que requiere de rigor y de entereza en el día a día, introduciéndose en la entrañas de la tierra en la búsqueda para otros del preciado metal.
¿Qué son la vergüenza y la responsabilidad?
Son miradas reflexivas que aprendemos en el convivir con otros seres humanos a quienes amamos y respetamos cuando conviviendo con ellos en el amar y el mutuo respeto aprendemos a mirar y ver los sentires íntimos desde donde hacemos lo que hacemos.
Sin embargo, muchas veces, movidos por la ambición, la codicia o la arrogancia queremos ser ciegos, no queremos ver o respetar a los otros y otras porque íntimamente queremos algo suyo, y nos esforzamos en inventar teorías que niegan el amar y justifican la discriminación en un esfuerzo por anular la vergüenza, … pues también sabemos que al anular la vergüenza anulamos los sentires íntimos de responsabilidad ética-social en el vivir convivir-cotidianos.
¿Hasta cuándo?
Sólo nosotros mismos como generadores de nuestra ceguera podremos recuperar el ver, el sentir, el escucharse a uno mismo y el escuchar al otro y la otra. Es sólo en el deseo profundo y honesto de poner al centro del quehacer empresarial la conducta ética que podremos hacernos cargo de las consecuencias de nuestros actos, y que podremos cambiar nuestra psiquis cultural y recuperar nuestra vergüenza al ver cómo hacemos lo que sabemos que no debemos hacer, porque en el fondo de nosotros no queremos hacerlo.
En nuestra intimidad nos damos cuenta de que no queremos dañar a otros seres humanos y de que no queremos dañar a nuestro entorno. Pero también nos damos cuenta de que sabemos que es sólo desde ese darnos cuenta que podremos ver que es sólo desde la vergüenza de ver que no hacemos lo que sabemos que nos corresponde hacer, que podremos recuperar nuestra capacidad de actuar con responsabilidad ética-social.
La esposa de Mario Gómez uno de los mineros atrapados dice: “Que Dios perdone a los dueños de la mina”.
Nos preguntamos, ¿sentirán vergüenza al menos?



Desde que nacemos , creo que estamos insertos en un mundo en donde lo que mas importa es ser el mejor, aún cuando signifique la negación o desprecio de los otros, aunque la gran mayoria de las veces somos inconcientes de aquello. En vista de lo anterior los dueños de la mina no estarian exentos de esa crianza o educación, lo que queda de maniefisto cuando se dan a conocer imágenes de las precarias condiciones de la mina, sin vias de evacuación necesarias , todo a cambio de tener un poco más de patrimonio en desmedro de la seguridad de aquellos mineros , y respecto a la pregunta de si se sienten avergonzados, es cosa de ver algunas entrevistas dadas por uno de los dueños de la mina, en donde asegura que todos las labores de explotación de la mina fueron echas de manera correcta por lo que se podría inferir que no sienten verguenza ni arrepentimineto.
Gracias Fabio por tu comentario.
Tú reflexión nos hace mucho sentido. Y nos surge que nos preguntemos y reflexionemos seriamente:
¿En que mundo estamos insertos? y ¿Y que educamos cuando educamos?
Gracias por la reflexión. Estamos seguros que millones de seres nos encontramos apiñados en el “Refugio 33″. Es un caso extremo que extrae de cada uno la fuerza inconmensurable de la solidaridad. Materialmente es poco o practicamente nada lo que podemos hacer. Pero lo mejor de todos está allí, en ese templo de la solidaridad humana. y a la vez está también junto a sus seres queridos, a quienes con sus conocimientos e instrumentos trabajan sin discanso. Y así la fuerza del amor llega hasta quienes tienen responsabilidades de distintas índoles. Podrán asumir sus responsabilidades los constituidos en autoridad o los “dueños”? Ojalá que sí, claro que si pueden! Hacia ellos, nuestra solidarid exigente que no debe ser distinta a nuestra solidarid auto-crítica. Un Abrazo
hace poco me estafó un amigo, (no me apagó por un trabajo que contrató a mi empresa) lo que me llamo la atención en nuestra convresaciones fue que se movía entre nuestras amistades comunes como si nada hubiese ocurrido, incluso a mi mismo me mentía sobre la histora de sucesos como queriendo “instalar” un nuevo sentir sobre los hechos, donde finalmente yo era responsable por los compromisos que el no cumplió. Recuerdo que surgió en mi el juicio “sin verguenza” … no como ofensa, sino que como constatación de que no tenía sentido seguir conversando con el pues carecía de todo deseo de verme y verse, en un intento de seguir luciendo bien … y por supuesto, no hacerse cargo de sus acciones y compromisos incumplidos
me hace mucho sentido con esto:
“Sin embargo, muchas veces, movidos por la ambición, la codicia o la arrogancia queremos ser ciegos, no queremos ver o respetar a los otros y otras porque íntimamente queremos algo suyo, y nos esforzamos en inventar teorías que niegan el amar y justifican la discriminación en un esfuerzo por anular la vergüenza, … pues también sabemos que al anular la vergüenza anulamos los sentires íntimos de responsabilidad ética-social en el vivir convivir-cotidianos”.
lo peor de los tiempos que corren, más que los estafadores, que me parecen que son un grupo marginal, me preocupan los enajenados en lucrar y tener … lo que observo es que en esa forma de vida surge una ceguera a si mismos, por tanto se abre la posibilidad de vivir en la angustia, ….
qué me preocupa? que esta angustia y desconfianza en el vivir influye/gatilla se expande rapidamente
saludos