<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Matriztica &#187; Reflexiones inesperadas</title>
	<atom:link href="http://matriztica.cl/category/reflexiones-inesperadas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://matriztica.cl</link>
	<description>Escuela Matríztica de Santiago</description>
	<lastBuildDate>Mon, 14 May 2012 21:27:51 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
		<item>
		<title>Reflexión Inesperada: Descuido</title>
		<link>http://matriztica.cl/2012/05/14/reflexion-inesperada-descuido/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2012/05/14/reflexion-inesperada-descuido/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 May 2012 14:46:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=931</guid>
		<description><![CDATA[Mucho hablamos de la sabiduría de la naturaleza en admiración por la armonía de los distintos modos de la realización del vivir en las distintas clases de organismos que observamos en nuestro entorno.  Y lo que nos maravilla es la impecabilidad particular de la coherencia de los distintos procesos involucrados en la realización de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" title="Reflexión Inesperada: Descuido" src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2012/05/Foto.jpg" alt="" width="500" /></p>
<p>Mucho hablamos de la sabiduría de la naturaleza en admiración por la armonía de los distintos modos de la realización del vivir en las distintas clases de organismos que observamos en nuestro entorno.  Y lo que nos maravilla es la impecabilidad particular de la coherencia de los distintos procesos involucrados en la realización de los distintos modos de vivir y las distintas circunstancias en que ocurren.  En esta actitud tratamos al organismo como modelo de perfección en la coherencia de los múltiples procesos entrelazados que realizan su vivir.   Y tanto admiramos la armonía en la realización del vivir de un organismo que pensamos que esa armonía debe ser el resultado de un diseño divino; y usamos también la visión de esa armonía para evocar la presencia de Dios en todo.  Dios cuida su creación, y cuando nos parece ver la pérdida de esa armonía en alguna circunstancia, no pensamos en un descuido divino, sino que en la presencia de algún agente demoníaco que destruye la unidad de su obra.</p>
<p>Hace ya algún tiempo un amigo Economista me preguntó: ¿Cómo lo hace un organismo para recuperarse de un daño? ¿Cómo lo hace para conservar su armonía íntima?  Mi respuesta fue:  El organismo no se mira en gastos porque en su operar todos los aspectos de la realización de su vivir como la unidad que es, son igualmente importantes porque todos son parte de la interconectividad sistémica-sistémica (sistémica recursiva) de la continua conservación de su operar como ser vivo en unidad con el medio que lo contiene y hace posible; un organismo conserva su armonía íntima sólo en tanto opera así.  El organismo en la espontaneidad de su operar no “descuida” ningún aspecto de la realización de su unidad como totalidad sistémica.</p>
<p>El descuido es ceguera, irresponsabilidad o negligencia en la convivencia humana en el ámbito de lo que sabemos que sabemos o que sabemos que deberíamos saber de la conservación de la integridad de nuestro vivir y del mundo que nos hace posibles como seres conscientes y reflexivos.  Actualmente vivimos una cultura enajenada en el descuido: descuido social-ético entre nosotros mismos en nuestras distintas formas de convivencia; descuido ante nuestros hijos en lo que se refiere a su formación ética-social como ciudadanos democráticos; descuido ante el mundo natural que nos contiene y hace posibles.  El cuidado sólo es posible desde el amar y el respeto por uno mismo y por el mundo que uno genera en la convivencia con otros, y sólo ocurre desde la disposición a no mirarse en gastos entregando toda la energía necesaria que requiere.</p>
<p>Los seres vivos solo conservamos nuestro vivir cuando nos encontramos en armonía con el medio (la buena tierra) que como nuestro nicho nos hace posibles como nuestro ámbito y medio de existencia: los seres vivos en la realización de nuestro vivir existimos como organismos en una unidad operacional-relacional organismo-nicho.  En ese vivir la mayor parte de la energía que un organismo consume se consume en la conservación armónica de esa unidad, y cuando esa conservación se interfiere el vivir del organismo se deteriora, la unidad organismo-nicho se desintegra y el organismo muere.  Los ámbitos de convivencia, los mundos que generamos los seres humanos como personas que reflexionamos sobre en nuestro vivir-convivir biológico-cultura y social constituyen nuestro nicho. Sin embargo estamos tan inmersos en el presente en una cultura de descuido y la negligencia que no vemos que la mayor parte de los problemas de nuestro vivir actual (pobreza, muertes en el maremoto, fracasos en la educación, la falta de energías limpias, crecimiento desbordado de la población, daño ecológico, vivienda, …) surgen no de falta de conocimientos, habilidades o energía, sino que de la ceguera que trae consigo nuestro vivir-convivir cultural en el descuido ético-social y ecológico.  Como humanidad hemos inventado en diferentes momentos de nuestra historia distintas teorías demográficas, políticas, religiosa, filosóficas, económicas, sociales, científicas y de progreso evolutivo … con las que justificamos el vivir-convivir cultural que vivimos y nuestra insensibilidad social y ética ante el dolor que en éste vivir-convivir generamos.</p>
<p>Los seres humanos somos los únicos seres vivos en la tierra que podemos reflexionar sobre lo que hacemos; y somos así mismo los únicos que podemos escoger salir de la psiquis del descuido y negligencia cultural en que estamos sumergidos.  Y si en verdad queremos vivir y convivir generando y conservando la ética social propia del convivir democrático que nos entrega autonomía de reflexión y de acción, en un universo necesariamente cambiante, tenemos los conocimientos, las habilidades, la energía y el tiempo para hacerlo como un proyecto país que a todos nos involucre.</p>
<p align="center"><strong>¿Queremos hacerlo? ¿Queremos cuidar nuestro país en su autonomía creativa? ¿Queremos cuidar en él la armonía ecológica antroposfera-biosfera?</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="center">Imagen: <a href="http://www.flickr.com/photos/harmonysweet/2252984416/">http://www.flickr.com/photos/harmonysweet/2252984416/</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2012/05/14/reflexion-inesperada-descuido/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Convivencia social: ¿negociación, acuerdo, alianza… amistad?</title>
		<link>http://matriztica.cl/2012/01/09/convivencia-social-%c2%bfnegociacion-acuerdo-alianza%e2%80%a6-amistad/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2012/01/09/convivencia-social-%c2%bfnegociacion-acuerdo-alianza%e2%80%a6-amistad/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 21:29:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=849</guid>
		<description><![CDATA[No todas las relaciones humanas son relaciones sociales, lo que da su carácter propio a las distintas clases de relaciones humanas son los sentires íntimos que fundan y guían el emocionear que sostienen los haceres que las realizan. Cuando esto no se entiende hay confusión de dominios...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-850" title="Convivencia social" src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2012/01/convivenciasocial.jpg" alt="" width="500" height="333" /></p>
<p>No todas las relaciones humanas son relaciones sociales, lo que da su carácter propio a las distintas clases de relaciones humanas son los sentires íntimos que fundan y guían el emocionear que sostienen los haceres que las realizan. Cuando esto no se entiende hay confusión de dominios en lo que se siente, se dice y se hace en las distintas situaciones de convivencia; confusión de dominios que se hace evidente en enojos y frustraciones por malos entendidos y quejas por el no cumplimiento de promesas que después se ve que nunca fueron hechas.</p>
<p>Para que nos encontremos al menos en un saludo que de hecho sea saludo y no una mímica, debemos encontrarnos en un instante de mutuo respeto, en un acto fundado en los sentires íntimos que admiten al otro como un legítimo otro en ese momento de convivencia. Y el espacio relacional o emoción que esos sentires constituyen, es el del amar como un fluir relacional que cursa sin expectativas, sin exigencias. El vivir y el convivir humano no ocurren como un mosaico de sentires, emociones y haceres, ocurre como un fluir de procesos entrelazados en el que las distintas conductas surgen con un carácter u otro en la relación organismo nicho según el curso operacional-relacional que sigue la deriva ontogénica de la unidad organismo-nicho en su realización en el ámbito ecológico que integra. En este proceso cambian las configuraciones de sentires íntimos y el emocionear que se vive, y el curso y sentido de los haceres que se hacen cambian según las distintas configuraciones de sentires íntimos y emociones que van surgiendo momento a momento en el fluir de los encuentros que se viven en el vivir y convivir de la deriva ontogénica. ¡Por favor, no arrisquemos la nariz! Todos sabemos esto desde nuestros sentires íntimos y desde ellos todos somos conscientes de como cambia la naturaleza de lo que hacemos en el curso de nuestro conversar cotidiano. Por esto mismo todos podemos darnos cuenta de que los distintos nombres que damos a las distintas clases de relaciones que convivimos evocan diferencialmente las distintas configuraciones de sentires íntimos y emociones que las sustentan. Y es a este saber íntimo de nuestro vivir y convivir cotidiano a lo que apelo para que nos hagamos cargo de que nos damos cuenta de los sentires íntimos y emociones que guían y sustentan lo que hacemos en nuestra convivencia, y para que no pretendamos que no sabemos lo que sabemos. Lo que diré a continuación no son definiciones, sino que son abstracciones de las distintas configuraciones de coherencias operacionales-relacionales que vivimos en nuestro vivir cotidiano y de los sentires íntimos y emociones que las sustentan.</p>
<p>Así, si lo pensamos seriamente veremos:</p>
<p>• Que las relaciones sociales son relaciones de mutuo respeto y mutua confianza, y la emoción que sustenta lo social como un ámbito o espacio de relaciones de mutuo respeto y mutua confianza, es el amar; que la amistad, la colaboración, la co-inspiración … son relaciones que ocurren en un ámbito social; que las dimensiones operacionales-relacionales de la amistad, la colaboración y co-inspiración son diferentes en cada caso, pero todas ocurren sólo en un espacio social pues todas ellas se fundan y sostienen en la configuración de sentires íntimos, emociones y haceres del amar.</p>
<p>• Que las relaciones de trabajo surgen en un ámbito social pero no son relaciones sociales, sino que son relaciones de acuerdo de intercambio de un cierto quehacer por un salario o remuneración; que las relaciones de trabajo surgen en un espacio social que es el ámbito de mutuo respeto que hace posible el acuerdo de trabajo; que cuando un trabajador o un patrón se queja del no cumplimiento de los pagos o de la realización de las tareas acordadas, se quejan en el ámbito de las relaciones de trabajo, pero cuando uno y otro se acusan de deshonestidad, se quejan en el ámbito de las relaciones sociales.</p>
<p>• Que una negociación es una conversación que busca la armonización de intereses o deseos contrapuestos, y es posible sólo en un ámbito de mutuo respeto restringido que queda definido por la naturaleza de la negociación; que el acuerdo es una conversación que intenta coordinar deseos en un aspecto particular del ámbito social amplio del mutuo respeto de la convivencia; que una alianza es una conversación en la que se coordinan acciones y deseos en una intersección circunstancial particular de ámbitos sociales disjuntos; que la amistad es un ámbito de búsqueda y disfrute de la compañía de otro, otra u otros, en un ámbito social abierto a todas las conversaciones reflexivas en el mutuo respeto y la total confianza mutua.</p>
<p>Si no distinguimos estos distintos dominios no podemos resolver adecuadamente las quejas, los desacuerdos y los malos entendidos, y no hay solución satisfactoria para ellos porque en la confusión cada uno de los participantes espera acciones en un dominio operacional-relacional distinto de aquel en el que el otro u otra se encuentra. Cuando esta confusión de dominios sucede y no se está íntimamente dispuesto al mutuo respeto, lo que ocurre son acusaciones recíprocas de testarudez y mala voluntad, generándose un ámbito de sorderas que durará hasta que alguno de los participantes se de cuenta de ello e invite a mirar de manera reflexiva los fundamentos desde dónde escucha cada uno de los participantes. Y para que esto ocurra tiene que surgir un ámbito social mínimo que abra la posibilidad del mutuo respeto y de la confianza mutua, cosa que podrá ocurrir sólo cuando nos encontremos honestamente queriendo la convivencia a que nos llevaría ese encuentro.</p>
<p>Esta confusión de dominios es lo que ha sucedido entre nosotros en el desencuentro tan repetido en el tema de las conversaciones sobre la educación en el ámbito del deseo de acabar con la discriminación cultural y económica en ella. Si en verdad queremos convivir respetándonos unos a otros acabando con la discriminación en la educación, la solución no va por la lucha en el intento de salir victoriosos en la derrota del oponente, sino que por el deseo y compromiso por crear el ámbito de convivencia social psíquico, económico y de acción en el cual esa discriminación no surge.</p>
<p>En fin, lo que le da el carácter relacional propio a cualquier actividad de convivencia humana es la configuración de sentires íntimos y emociones que guía el curso que sigue el convivir. Así, por ejemplo no nos damos cuenta de que la emoción que sustenta el deseo de recibir una remuneración legítima por una tarea bien hecha es diferente de la emoción que sustenta el deseo de lucrar con la actividad remunerada que se hace. En el primer caso ese deseo se sustenta en la disposición honesta y seria de realizar la tarea comprometida de manera impecable, en el segundo caso el deseo se sustenta en la disposición a subordinar la realización de la tarea comprometida al gasto mínimo con el fin de maximizar la ganancia personal aún en desmedro de la calidad de la realización de la tarea prometida.</p>
<p>Mientras no nos hagamos cargo de que son las configuraciones de sentires íntimos y los ámbitos emocionales que se generan en el fluir del vivir-convivir lo que en todo instante guía lo que hacemos, no dejaremos de confundir dominios operacionales-relacionales, y lo único que nos permitirá disolver esas confusiones será la reflexión sobre los fundamentos desde donde decimos lo que decimos en el deseo íntimo de convivir como personas honestas, serias y audaces moviéndonos en el respeto por nuestras diferencia en el deseo de conservar y armonizar nuestro convivir.</p>
<p>Y si hacemos esto podríamos tener la audacia de aceptar la invitación que nuestra canción nacional nos hace al final del coro, agregando a ese final tres palabras: “<em>… que o la tumba será de los libres o el asilo contra la opresión… <span style="color: #ff0000;">y toda discriminación</span></em>”.</p>
<p><strong>- Humberto Maturana</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2012/01/09/convivencia-social-%c2%bfnegociacion-acuerdo-alianza%e2%80%a6-amistad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lo digno y lo indigno, ¿cuándo?</title>
		<link>http://matriztica.cl/2011/11/10/lo-digno-y-lo-indigno-%c2%bfcuando/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2011/11/10/lo-digno-y-lo-indigno-%c2%bfcuando/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 15:38:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=755</guid>
		<description><![CDATA[Nuestro país como muchos otros países se encuentra en estos momentos  convulsionado por movimientos de protestas que surgen de sentir que se les priva de algo que se les debe.  Y lo hacen argumentando que ellos sólo exigen lo que es suyo y que se les ha negado (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/11/Digno-indigno.jpg" alt="" title="Lo digno y lo indigno, ¿cuándo?" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-756" /></p>
<p>Nuestro país como muchos otros países se encuentra en estos momentos  convulsionado por movimientos de protestas que surgen de sentir que se les priva de algo que se les debe.  Y lo hacen argumentando que ellos sólo exigen lo que es suyo y que se les ha negado o se les niega desde la arbitrariedad de una convivencia históricamente sostenida por relaciones de poder que matan lentamente el alma y enferman el cuerpo en un mundo fundamentalmente orientado y sostenido por teorías que aprueban y justifican la discriminación que separa lo bueno de lo malo.  </p>
<p>Es más, se dice que esas teorías obtienen su validez desde la biología, argumentando desde una lectura inevitablemente superficial cuando no se comprende el vivir de los seres vivos, que la evolución de los organismos de acuerdo con lo que nos dice Charles Darwin ha sido una historia de competencia por los medios de subsistencia en la que han triunfado o sobrevivido sólo los mejores, los más adaptados en un proceso llamado de selección natural.  Pero, ¿ha sido la historia biológica así?  No voy a entrar en una reflexión polémica sobre lo que dice Darwin, sólo quiero señalar que quienes han adoptado esta visión como guía de su actuar en el campo social han generado mucho dolor en todos los ámbitos o dominios de la convivencia humana con políticas conscientes o inconscientes de discriminación sostenidas con teorías económicas y culturales que se apoyan en la idea de selección natural.  Sin duda la noción de selección natural hace referencia a una sobrevida diferencial que se produce en el curso de las generaciones de modo que los organismos y modos de vivir actuales son diferentes de los organismos y modos de vivir ancestrales.  Este es un hecho biológico.  Lo que yo digo que no ocurre es que el mecanismo generador de la sobrevida diferencial sea la competencia por los medios de subsistencia en un proceso de lucha en la que sobreviven los mejores, los más aptos.  Y  lo que si digo es que la sobrevida diferencial en la vida individual y el fluir de las generaciones es la consecuencia de un proceso no competitivo en el que sobreviven los aptos, los que se deslizan en el vivir siguiendo el camino relacional en el que conservan su vivir en la realización de su vivir.  </p>
<p>La historia de la evolución de los distintos linajes de seres vivos sigue el curso de la conservación de la realización de distintos modos de vivir en coherencia con el medio que hace ese modo de vivir posible, en la generación continua de ámbitos de convivencia de distintas clases de organismos en dominios dinámicos de coherencias ecológicas.   La historia de nuestro vivir humano no es diferente, y lo peculiar en ella son dos cosas: una, es que la emoción fundamental que la guía desde su origen hará uno tres millones de años atrás, y que hace posible el convivir social como un ámbito de colaboración en el placer de la convivencia, es el amar; y dos, es que en tanto existimos en el lenguajear-conversar generamos teorías explicativas movidas desde otras emociones distintas del amar, que en el momento que las aceptamos como válidas se apoderan de nuestro sentir, pensar y hacer creando dominios de cegueras que justifican la discriminación en la negación de los que no participan de ellas.  </p>
<p>El bien estar en la convivencia humana se funda en la colaboración, la colaboración se funda en el deseo de hacer juntos un convivir en el placer del mutuo respeto, y el mutuo respeto se funda en el amar y el amar es el fundamento ético del convivir social.  No todas las relaciones humanas son relaciones sociales, y son relaciones sociales aquellas que se fundan en el amar.  Nos encontramos en un convivir convulsionado a la vez que confundido.  No estamos contentos en nuestro convivir social decimos, y no nos damos cuenta de que nuestro convivir a dejado de ser social cuando la emoción que lo guía ha dejado de ser el amar.  Nuestro descontento como nación surge de sentir que no nos encontramos en el mutuo respeto que nos permitiría generar un proyecto común que de hecho nos llevaría a acabar con la discriminación en la educación, en la salud y en el acceso a las actividades creativas-productivas que generan el flujo de energía adecuado para un convivir con dignidad en la diversidad y complejidad de la armonía entre la biosfera que nos hace posibles y la antroposfera que generamos con nuestro vivir y convivir. </p>
<p>En este descontento protestamos porque no queremos vivir en la indignidad de la negación del amar que nos discrimina, protestamos porque no somos vistos ni somos escuchados, y al no ser vistos ni escuchados somos empujados a la indignidad que nos lleva a movernos en el enojo que aumenta las cegueras que hacen más difícil participar en el conversar que nos llevaría a generar un proyecto común que nos devolvería la dignidad humana a todos. </p>
<p>¿Cuándo es el momento?  ¡Ahora, siempre es ahora, si tenemos la valentía de salirnos de la trampa de la indignidad de un enojo que sostenemos con alguna teoría que justifica nuestra vanidad de creer que los conflictos humanos se resuelven en la lucha bajo la afirmación que dice que la lucha es buena porque siempre gana el mejor.  </p>
<p><big>¡Que infernal y desgraciada tontería!</big></p>
<p>- Humberto Maturana</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2011/11/10/lo-digno-y-lo-indigno-%c2%bfcuando/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>16</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Política: ¿cuándo hacemos política en una convivencia democrática?</title>
		<link>http://matriztica.cl/2011/09/28/politica-%c2%bfcuando-hacemos-politica-en-una-convivencia-democratica/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2011/09/28/politica-%c2%bfcuando-hacemos-politica-en-una-convivencia-democratica/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 28 Sep 2011 15:17:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=697</guid>
		<description><![CDATA[Frecuentemente escuchamos preguntas sobre si ciertas acciones, temas, reflexiones o conversaciones son políticas o no.  La palabra política viene del vocablo griego <em>polis</em> que evoca a las ciudades estado de administración autónoma en que habitaban las distintas comunidades en la Grecia antigua.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/09/Politica.jpg" alt="" title="¿Cuándo hacemos política en una convivencia democrática?" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-698" /></p>
<p>Frecuentemente escuchamos preguntas sobre si ciertas acciones, temas, reflexiones o conversaciones son políticas o no.  La palabra política viene del vocablo griego <em>polis</em> que evoca a las ciudades estado de administración autónoma en que habitaban las distintas comunidades en la Grecia antigua.  De modo que, aunque el diccionario comúnmente no lo dice, de lo anterior se deduce que todos los temas de la convivencia de ciudadanos en una polis estado son de hecho temas políticos.  Y son ciudadanos sólo quienes son aceptados como miembros de la polis estado.  En el origen de las ciudades estado griegas no todos los habitantes de la ciudad eran ciudadanos y había distintos criterios de exclusión o discriminación según si el tipo de gobierno en ella era monárquico o aristocrático. Sólo con la revolución filosófica y jurídica de Solón que entrega el gobierno de la ciudad estado directamente a los ciudadanos, aparece el intento de ampliar la ciudadanía suprimiendo criterios de discriminación en la constitución de un gobierno democrático.  Revolución filosófica y jurídica que al negar la discriminación introduce el amar de manera implícita, muchas veces invisible, en el fundamento último de su operar.  Y esto es así porque los sentires íntimos del amar son los únicos que permiten ver que toda discriminación se funda en el desamar. </p>
<p>En Chile nosotros pertenecemos a una historia de convivencia que ha buscado generar y ampliar la ciudadanía democrática a todos los habitantes del país intentando encontrar un forma de gobierno que sea efectivamente participativo y no discriminador en un vivir cultural que hasta ahora se sustenta en una psiquis cultural básicamente discriminadora fundada en el desamar.  Como señala Ximena Dávila una cultura ocurre como un modo de convivir definido por un modo de sentir, desear y hacer, que uno aprende a realizar y conservar sin darse cuenta desde pequeño con los mayores con quienes convive en el lenguajear y el conversar.  El niño o niña aprende este modo de convivir de manera inconsciente desde su nacer habitando en las redes de conversaciones en que participa con los mayores con quienes convive haciendo lo que ellos hacen en su convivir relacional.  Todos sabemos esto.  Y todos sabemos también que solamente podríamos salir de una psiquis discriminadora que pudiésemos haber aprendido en nuestra infancia, en un acto reflexivo que sólo podemos aprender a hacer haciéndolo con los mayores que lo hacen en un convivir psíquico que lo permite, como el convivir democrático, porque éste está fundado en el ver del amar.</p>
<p><strong>En estas circunstancias, ¿qué es hacer política, o cuando hacemos política en una convivencia democrática?  </strong></p>
<p>Todo acto cotidiano desde comprar el pan hasta el cumplir o no cumplir con nuestros compromisos, manifestar o no manifestar las opiniones que uno tiene, valida un modo de convivir ciudadano y por ello es intrínsicamente un acto político.  Todo acto humano valida consciente o inconscientemente un modo de convivir en la comunidad a la cual pertenece la persona que lo realiza, y es por ello de hecho siempre un acto político.  Incluso el acto de meditar en la soledad mientras se permanece conectado con la comunidad que le permite a uno vivir declaradamente fuera de ella, es un acto político.  Y todo acto político surge inmerso en la psiquis cultural-relacional de la persona que lo hace.</p>
<p>Las personas somos siempre creadoras, conservadoras y responsables de las comunidades, realidades y psiquis cultural de los mundos que generamos con las redes de conversaciones que vivimos y que nuestros descendientes conservarán en su propio vivir.  En estas circunstancias el intento de un convivir democrático es un acto creativo, una obra de arte de la convivencia no discriminadora en el mutuo respeto, que surge como un proyecto común consciente que quiere generar continuamente un convivir que nos permita ver y corregir las discriminaciones que generamos en el devenir de cambios que nos toca vivir y que nos alejan de ese proyecto común.  </p>
<p>Tal proyecto común requiere que seamos conscientes de que todo lo que hacemos son siempre actos políticos con los que generamos y conservamos los mundos que vivimos. Consciencia ésta que solo es posible en un convivir democrático que es el único convivir abierto a la reflexión en el mutuo respeto porque es el único convivir que se funda en el ver del amar.  </p>
<p><strong>¿Tenemos consciencia de nuestra responsabilidad política, hoy en este presente? </p>
<p>¿Qué modo de convivir conservamos hoy en nuestros actos políticos cotidianos?</strong></p>
<p>- Humberto Maturana</p>
<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/09/Palabra.jpg" alt="" title="¿Tenemos consciencia de nuestra responsabilidad política, hoy en este presente? " width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-699" /></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2011/09/28/politica-%c2%bfcuando-hacemos-politica-en-una-convivencia-democratica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¡Queremos mejor educación!</title>
		<link>http://matriztica.cl/2011/08/03/%c2%a1queremos-mejor-educacion/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2011/08/03/%c2%a1queremos-mejor-educacion/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 03 Aug 2011 16:16:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=578</guid>
		<description><![CDATA[¿Qué queremos cuando pedimos o exigimos lo que queremos?  Yo me he preguntado muchas veces por lo que lo que uno hace cuando pide y por lo que uno hace cuando exige.  ¿cuál es la emoción que guía la mano o la voz de quién pide o exige, en cada caso?  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/08/MejorEducacion.jpg" alt="" title="Jóvenes chilenos, marchando en Santiago | Fotografía: EFE" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-579" /></p>
<p>¿Qué queremos cuando pedimos o exigimos lo que queremos?  Yo me he preguntado muchas veces por lo que lo que uno hace cuando pide y por lo que uno hace cuando exige.  ¿cuál es la emoción que guía la mano o la voz de quién pide o exige, en cada caso?  </p>
<p>Sin duda cuando pido admito que pudiera no recibir lo que pido, sobre todo cuando agrego: “Por favor”.   Cuando pido quiero algo que otra persona podría darme si quiere,  y necesito su deseo de hacerlo.  Al pedir espero que otra persona escuche el argumento con el cual apoyo mi petición y se sienta inspirado por él; o quiero que las razones que presento como sustento de la validez de mi petición la convenzan porque ella encuentra, sin saberlo, que esas razones se fundan en la misma configuración de deseos y sentires que sustenta su propio razonar, de modo que no puede negarse.  Al hacer una petición necesito que el alma del que puede satisfacer mi petición coincida con la mía y me acoja.  Si eso no sucede mi petición no podrá ser oída.  Y si mi petición es oída, para que sea satisfecha la otra persona debe tener a la mano o encontrar los medios para  satisfacerla, y si esos medios no están a la mano la configuración de sentires en que se sustenta deja abierta la posibilidad de un conversación co-inspirativa en un proyecto que la satisfaga.</p>
<p>Cuando exijo dudo del escuchar del otro u otra, dudo de que sus deseos y los míos coincidan y recurro a una amenaza oculta o explícita desde la confianza que tengo en que el derecho o la fuerza podrían asistirme.  La exigencia ataca, no invita, la exigencia separa, no acerca.  La exigencia acusa al otro u otra de no querer cumplir con un compromiso o de no querer satisfacer una necesidad legítima de otro u otros.  La exigencia al ser beligerante cierra o restringe la posibilidad de la reflexión porque rigidiza la relación disminuyendo la posibilidad de que ésta se transforme en una oportunidad de colaboración en un proyecto común de convivencia o de acción. </p>
<p>¿Queremos en verdad mejorar la educación nosotros los estudiantes, los profesores y las autoridades a cargo del país?  Si esto es así la petición por si sola no es suficiente porque se requiere la acción del que la recibe y la acepta; y la exigencia sirve menos aún porque su mera formulación nos separa.   Si somos honestos al declarar que queremos mejorar la educación en el país lo que tenemos que hacer es conversar, generar un espacio de coherencias de deseos, un mundo común de posibles haceres, un ámbito de co-inspiración que coordine nuestras voluntades en la realización coordinada de esos posibles haceres en un universo que nos resulta común porque surge de escucharnos en nuestros deseos totalmente en el mutuo respeto.  Sólo si hacemos esto en la maravillosa desigualdad del mutuo respeto que nos entrega libertad en la confianza de que haremos lo que co-inspiramos porque queremos hacerlo corrigiendo los errores a medida que surgen en nuestro convivir.  Si no estamos dispuestos a hacer esto sólo generaremos dolor, luchas, cegueras y deshonestidad.  </p>
<p>¿Es esto difícil?  A mí me parece que no lo es y que ahora es nuestro tiempo y nuestra oportunidad, ya que ahora es cuando el deseo de mejorar la educación para todos se ha hecho presente en el país en los jóvenes y adultos y es nuestra responsabilidad ética y social.   ¿Qué disculpa honesta podríamos inventar para honestamente no hacer lo que tenemos que hacer si sabemos que queremos hacerlo y no queremos mentir ni prevaricar?           </p>
<p>Saludos,</p>
<p>Humberto Maturana</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2011/08/03/%c2%a1queremos-mejor-educacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>12</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Necesidad, propósito o deseo?</title>
		<link>http://matriztica.cl/2011/07/01/%c2%bfnecesidad-proposito-o-deseo/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2011/07/01/%c2%bfnecesidad-proposito-o-deseo/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 02 Jul 2011 01:36:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=552</guid>
		<description><![CDATA[¿Qué nos mueve a hacer lo que hacemos?  “Mamá yo necesito …”  “¿Qué dices, que quieres …?”  “No es que lo quiera, es que si no lo tengo no puedo …”  “Ah!, tú deseas hacer algo”  “¿Cuál es tu propósito con …?”  Ésta es una conversación imaginaria pero posible en la formación inconsciente del pensar y reflexionar en un convivir que parece requerir saber lo que se quiere. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/07/deseos.jpg" alt="" title="Necesidades, propósitos, deseos" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-554" /></p>
<p>¿Qué nos mueve a hacer lo que hacemos?  “Mamá yo necesito …”  “¿Qué dices, que quieres …?”  “No es que lo quiera, es que si no lo tengo no puedo …”  “Ah!, tú deseas hacer algo …”  “¿Cuál es tu propósito con …?” “Es que …”   Esta es una conversación imaginaria pero posible en la formación inconsciente del pensar y reflexionar en un convivir que parece requerir saber lo que se quiere.  </p>
<p>“Señor profesor, yo necesito saber gramática porque voy a ser …”  “Comprendo, claro que sí …” No hay palabras superfluas, no hay sinónimos efectivos aunque si los haya evocativos.  Las palabras no designan absolutos, entidades en sí o conceptos fijos a menos que sean definiciones formales.  De hecho, lo que hace especial a los formalismos matemáticos es que operan con elementos arbitrarios de significados especificados por definición que se relacionan según algún sistema también arbitrario de coherencias lógicas.  El lenguajear del vivir cotidiano, sin embargo, como no opera como un sistema formal tiene la riqueza evocativa del fluir de la multidimensionalidad de las circunstancias del vivir y el convivir.  Y es en esa multidimensionalidad de las circunstancia del vivir y el convivir donde están el hacer y el no hacer, la acción y la inacción, los sentires íntimos, las emociones… y el razonar que pretende justificar de una manera formal lo no formalizable, o que pretende hacer objetivo universal lo que aún no se acerca a serlo en la interobjetividad local de un acuerdo.  </p>
<p>Si no armonizamos en los deseos no hay acuerdo y no surge la interobjetividad en el convivir.  Y si no hay acuerdo y no surge la interobjetividad en el convivir, surgen los conflictos, los deseos contradictorios, y aparecen las cegueras y las sorderas de la lucha en defensa de la verdad, de la razón, de lo razonable&#8230; en un proceso destructivo que no se detendrá hasta el momento en que aparezca la cordura en el deseo común de armonizar los deseos en un convivir en el que puede surgir la interobjetividad de un hacer armónico que trae el bien-estar que hace posible convivir en la legitimidad del mutuo respeto en un proyecto que se hace común en la armonía de los sentires íntimos que fundan deseos y haceres compartidos.  Los problemas en la convivencia siempre son conflictos de deseos que sólo se disolverán en un conversar reflexivo que genera un ámbito interobjetivo de haceres armónicos… si nos conservamos dispuestos a convivir sin querer apropiarnos de la verdad o de la razón, en el mutuo respeto de un conversar generador del escuchar y el ver de la armonización de los deseos que llevan a la interobjetividad.  </p>
<p>Lo que guía nuestro vivir y convivir siempre son nuestros sentires íntimos como fundamento de nuestro hacer y no hacer, y las palabras que usamos los revelan.  Es por esto que las distintas palabras que usamos abren o cierran la posibilidad de que en nuestros encuentros surja la armonía de deseos que hacen posible generar un convivir en la interobjetividad multidimensional de un proyecto de convivencia común.  ¿Qué palabras aprendí a escoger en mi hogar, en la escuela, en la calle o en el trabajo para conversar con otro?   ¿Puedo mirarlas y escoger otras si no quiero lo que pasa con ellas?  ¿He aprendido a tener esa libertad y autonomía para escoger según la convivencia que quiero?</p>
<p>Sin duda todo esto suena y se siente bien si se quiere… si quiero… si queremos la convivencia en la honestidad del mutuo respeto.  El poder vivir y convivir así es el gran tesoro que tenemos todos los seres humanos tal vez como los únicos seres vivos en el cosmos que como seres amorosos podemos siempre reflexionar y preguntarnos si queremos vivir y convivir como vivimos y convivimos, y si sabemos qué decimos cuando hablamos de <em>necesidades</em>, <em>propósitos</em> o <em>deseos</em>.</p>
<p>- – – -<br />
Imagen de <a href="http://scheffold.vizner.com/advertising/photos/advertising-1/pastorini/" target="_blank">Scheffold.Vizner</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2011/07/01/%c2%bfnecesidad-proposito-o-deseo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Autonomía o dependencia?</title>
		<link>http://matriztica.cl/2011/06/13/%c2%bfautonomia-o-dependencia/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2011/06/13/%c2%bfautonomia-o-dependencia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 13 Jun 2011 20:45:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=538</guid>
		<description><![CDATA[Pienso que lo peor que podemos hacer en un país es entregar nuestra autonomía a cualquier organismo, institución o empresa extrajera que inevitablemente operará buscando su propio beneficio a costa de nuestra dignidad...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/06/Autonomia-dependencia.jpg" alt="" title="¿Autonomía o dependencia? - Fotografía de Jared Pallesen" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-540" /></p>
<p>Pienso que lo peor que podemos hacer en un país es entregar nuestra autonomía a cualquier organismo, institución o empresa extrajera que inevitablemente operará buscando su propio beneficio a costa de nuestra dignidad, haciéndonos, ya sea de manera declarada o subrepticia, dependientes de ella.  Lo más grave es que nos engañamos a nosotros mismos pensando en las posibles ventajas que una asociación de esa naturaleza podría entregarnos.  </p>
<p>Cuando perdemos la capacidad de producir nuestros alimentos, nuestros conocimientos, nuestra educación, nuestra capacidad de trabajo, perdemos la libertad de elegir lo que queremos y nos hacemos dependientes de la voluntad y deseos de otros.  Yo no quiero esto.  </p>
<p>Frecuentemente decimos que los seres humanos somos seres racionales y que la razón debe guiar nuestras acciones.  Pero no es así. Somos seres emocionales que usamos la racionalidad para justificar o negar nuestros deseos.  Todo argumento racional, todo sistema racional se funda en premisas básicas no racionales aceptadas desde nuestros deseos, gustos, ganas o preferencias.  Y por esto lo que guía lo que hacemos en nuestro vivir son nuestros deseos, nuestras preferencias, nuestras ganas, lo que queremos  conservar y cuando decimos a otro u otra que sea racional lo que le estamos diciendo es que haga lo que nosotros queremos que haga. </p>
<p>No debemos aceptar ninguna circunstancia que restrinja nuestra autonomía alimenticia haciéndonos de manera directa o indirecta dependientes de algún monopolio productivo empresarial cualquiera.  Sin embargo, si no tenemos acuerdo sobre el vivir que queremos como país, no podremos evitarlo porque nuestra conducta revela que no lo queremos evitar.</p>
<p>- – &#8211; -<br />
Fotografía de <a href="http://www.flickr.com/photos/thecrazyguppyfish/2827262050/">Jared Pallesen</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2011/06/13/%c2%bfautonomia-o-dependencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Responsabilidad en la localidad del vivir</title>
		<link>http://matriztica.cl/2011/05/16/responsabilidad-en-la-localidad-del-vivir/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2011/05/16/responsabilidad-en-la-localidad-del-vivir/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 May 2011 22:29:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=500</guid>
		<description><![CDATA[El vivir es siempre local en su ocurrir y es un presente cambiante continuo en el fluir de su suceder.  El presente cambiante continuo del fluir del suceder del vivir es siempre local en su transitoriedad...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/05/movimiento.jpg" alt="" title="Responsabilidad en la localidad del vivir" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-501" /></p>
<p>El vivir es siempre local en su ocurrir y es un presente cambiante continuo en el fluir de su suceder.  El presente cambiante continuo del fluir del suceder del vivir es siempre local en su transitoriedad, y todo sucede en el ocurrir de la totalidad del cosmos que los seres humanos traemos al existir al reflexionar sobre lo que hacemos en la localidad de nuestro vivir.  Y así ocurre nuestro vivir humano en la consciencia del pasado, presente y futuro que inventamos al explicar el suceder de nuestro vivir como personas.  El que esto es así no es extraño.  Podemos verlo en nuestro vivir cotidiano al viajar en automóvil de una ciudad a otra.  Sin duda sabemos a donde vamos o queremos ir como destino final, pero lo que nos guía en cada instante en nuestro viaje es la consciencia de nuestra localidad pues es desde lo que sentimos y vemos en la localidad de cada instante de nuestro presente cambiante continuo donde elegimos lo que hacemos en ese instante.  Sólo si los sentires que hacen a nuestro pasado y nuestro futuro parte de nuestro presente están presentes en nuestro actuar, nuestro actuar tendrá sentido de pasado y futuro en el presente de nuestro vivir.  Y eso ocurrirá sólo si en nuestro presente sentimos y vemos la matriz operacional-relacional del vivir que vivimos, y sólo si eso ocurre actuaremos eligiendo lo que hacemos en consciencia del presente que vivimos.</p>
<p>El presente no es una tajada plana de un fluir temporal lineal.  El presente es una matriz o trama cambiante multidimensional de los sentires, deseos, miedos, haceres, alegrías, aspiraciones, … que constituyen en cada instante el ámbito de las orientaciones conscientes e inconscientes de la deriva del fluir de nuestro vivir.  Matriz operacional-relacional que llega tan lejos como nuestro sentir y nuestro ver.  Si tenemos una red que está sostenida tensa horizontalmente al estar amarrada a un cierto número de pilares, podremos ver al poner sobre ella un peso en algún punto cualquiera que la red completa se deforma, y nos daremos cuenta de que se deforma de distinta manera según el punto donde pongamos el peso.  Es más, podremos ver también que la deformación de la red es distinta según el punto en el que pongamos el peso, y que la red se deforma de manera continua si movemos de manera continua el peso sobre ella.  En fin, si miramos la red pegados casi a ella en el punto en que se encuentra el peso no vemos la totalidad de la deformación de la red, sólo si miramos desde más altura podemos ver más sobre la extensión de la deformación de la red.   Todos sabemos esto, y lo hemos aprendido en nuestros juegos cuando niños, sin embargo es posible que no todos nos demos cuenta de que algo parecido ocurre con el presente cambiante continuo de nuestro vivir.  </p>
<p>El mundo que vivimos surge en el presente cambiante continuo de nuestro vivir como una matriz o trama multidimensional de procesos y relaciones cambiantes que aparecen y desaparecen ante nuestro mirar y hacer según nuestros sentires íntimos; matriz o trama operacional-relacional en la que vemos tan cerca o tan lejos lo que vemos según nuestros sentires íntimos y en la que actuamos según nuestros sentires íntimos y nuestros deseos … según las emociones que dan forma a nuestro hacer y según lo que queremos conservar en el ámbito relacional de nuestro convivir.  Sentimos nuestro vivir en la soledad íntima de nuestro ser biológico individual, pero vivimos nuestro vivir en la comunidad íntima de nuestro convivir como personas.</p>
<p>La responsabilidad en la localidad del vivir.  Vivimos nuestro vivir como personas siempre con otros a los que queremos o no queremos, sin embargo siempre está presente el amar si queremos ver.  La palabra responsabilidad connota la orientación en el vivir-convivir a estar siempre dispuesto a ver y aceptar las consecuencias sobre si mismo del propio hacer.  Pero, ¿a ver dónde?  En la localidad del propio vivir.  Pero, ¿cómo si la localidad es cambiante? Ese es el gran tema, los seres humanos vivimos en el convivir como personas con otras personas generando mundos que constituyen la localidad de nuestro vivir y convivir de modo que la localidad de nuestro vivir individual nunca es individual, siempre es la localidad del convivir de las comunidades que generamos y es allí donde vivimos nuestra responsabilidad.  En el sentir y ver que somos siempre miembros de una comunidad y que es la localidad de la comunidad en que realizamos nuestro vivir la que tenemos que sentir y ver en la máxima amplitud que nos sea posible par vivir nuestra responsabilidad individual en verdad desde el amar.      </p>
<p>- &#8211; - -<br />
Fotografía de <a href="http://www.stevehuffphoto.com/2011/01/14/daily-inspiration-185-by-john-paskey/" target="_blank">John Paskey</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2011/05/16/responsabilidad-en-la-localidad-del-vivir/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Se acaba el mundo… ¿qué mundo se acaba?</title>
		<link>http://matriztica.cl/2011/04/30/se-acaba-el-mundo%e2%80%a6-%c2%bfque-mundo-se-acaba/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2011/04/30/se-acaba-el-mundo%e2%80%a6-%c2%bfque-mundo-se-acaba/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 30 Apr 2011 11:01:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=483</guid>
		<description><![CDATA[Mucho se habla en estos días del fin del mundo, del Apocalipsis de San Juan, de las profecías de Nostradamus o de las profecías Mayas, y la conmoción que eso nos produce nos atrapa. Sin duda no es la primera vez en nuestra historia...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/04/tormenta.jpg" alt="" title="Se acaba el mundo… ¿qué mundo se acaba?" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-484" /></p>
<p>Mucho se habla en estos días del fin del mundo, del Apocalipsis de San Juan, de las profecías de Nostradamus o de las profecías Mayas, y la conmoción que eso nos produce nos atrapa.  Sin duda no es la primera vez en nuestra historia que la preocupación por el fin del mundo aparece.  De hecho cada vez que hay una transición cósmica como un cambio de milenio, una conjunción planetaria y estelar poco frecuente en nuestra temporalidad, un suceso telúrico o climático extremo e inesperado como un terremoto o maremoto, aparece el miedo al fin de los tiempos.  ¿Qué nos sucede? ¿A qué le tememos? ¿Qué deseamos?  ¿Acaso es sólo que nos sentimos débiles y frágiles ante la inmensidad del cosmos? </p>
<p>Los mundos que vivimos los generamos nosotros con nuestro vivir y con-vivir y no preexisten a nuestro vivirlos.  Los seres vivos vivimos en la confianza implícita de que el vivir vivido se vivirá de nuevo.  Es el vivir que vivimos lo que esperamos que se repita.  A esto lo llamamos aprendizaje. Por esto mismo lo inesperado es inesperado, y no era esperable antes de que sucediese; sin embargo muchas veces lo inesperado una vez sucedido nos sorprende por lo esperable que era. ¿Qué es lo esperado en lo esperable en un presente cambiante continuo?  ¿Qué es lo que podríamos haber visto en un presente cambiante continuo cuando decimos que podríamos haberlo visto antes si hubiésemos sabido mirar?</p>
<p>El vivir nos ocurre al vivirlo, y sólo podemos hablar de lo que distinguimos  en nuestro operar como observadores al distinguir lo que distinguimos en cualquier dominio de nuestro pensar y hacer en la realización de nuestro vivir.  El presente cambiante continuo de los mundos que surge con nuestro vivir no es caótico, es el suceder de la continua dinámica de transformación que es el ocurrir de nuestro vivir cuyo curso guiamos con nuestras elecciones, preferencias y propósitos al actuar de manera consciente e inconsciente en la localidad cambiante de la matriz biológica cultural que habitamos en cada instante de nuestro vivir.  No podemos actuar en o desde lo que no podemos preveer, pero si podemos ver dónde nos encontramos en nuestro habitar presente y actuar desde y en la matriz biológico cultural que nuestro vivir-convivir nos revela como la configuración de procesos que en el ahora de cada instante se extiende tanto en un presente como en un  pasado y un futuro infinitos en continua transformación, visibles sólo para quien sabe mirar lo que ve desde el presente cambiante en que se encuentra en todo momento.  </p>
<p>Sin embargo lo que tiene presencia y vemos en nuestro mirar depende de lo que queremos o quisiéramos hacer o no hacer desde el vivir que tenemos ganas de vivir. Los mundos que vivimos los generamos momento a momento en nuestro vivir-convivir y ocurren mientras los generamos momento a momento en nuestro vivir y convivir.  Es por esto que es tan fundamental darnos cuenta de lo que estamos generando y conservando en nuestro vivir, pues si nos damos cuenta de que no queremos vivir el mundo que estamos generando y conservando en nuestro vivir, podemos cambiar de mundo si nos damos cuenta de cómo conservamos lo que no queremos conservar, y cambiamos nuestra orientación de sentires y haceres de modo que dejamos de generar y conservar el mundo que no queremos vivir en el acto de comenzar a generar y conservar otro.   </p>
<p>A veces cambiar de mundo no es fácil porque con frecuencia somos ciegos a la multidimensionalidad sistémica-sistémica de los mundos que generamos en nuestro vivir.   Aún así, sin embargo, el mundo que uno vive siempre depende en último término de lo que uno escoge desde los sentires íntimos que uno evoca en su consciencia en la reflexión transformadora de sentires íntimos que se inicia cuando uno se pregunta que quiere o no quiere conservar en el flujo de su vivir.  Sí, todos podemos dejar de generar con nuestro vivir un mundo que no queremos vivir… sobre todo si tenemos compañía para ello en el amar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2011/04/30/se-acaba-el-mundo%e2%80%a6-%c2%bfque-mundo-se-acaba/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Deber hacer… tener que hacer… querer hacer…</title>
		<link>http://matriztica.cl/2011/04/13/deber-hacer%e2%80%a6-tener-que-hacer%e2%80%a6-querer-hacer%e2%80%a6/</link>
		<comments>http://matriztica.cl/2011/04/13/deber-hacer%e2%80%a6-tener-que-hacer%e2%80%a6-querer-hacer%e2%80%a6/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 13 Apr 2011 23:24:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://matriztica.cl/?p=460</guid>
		<description><![CDATA[Vivimos haciendo lo que hacemos muchas veces en la contradicción íntima de no querer hacer lo que hacemos.  Contradicción intima que no vemos, no queremos ver, o no sabemos como ver, pero que sufrimos en cuerpo y alma aún siendo inconscientes de lo que nos sucede. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2011/04/deber-querer.jpg" alt="" title="Deber hacer… tener que hacer… querer hacer…" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-461" /></p>
<p>Vivimos haciendo lo que hacemos muchas veces en la contradicción íntima de no querer hacer lo que hacemos.  Contradicción intima que no vemos, no queremos ver, o no sabemos como ver, pero que sufrimos en cuerpo y alma aún siendo inconscientes de lo que nos sucede.  Sí, vivimos la mayor parte de nuestro vivir inconscientes de cómo vivimos lo que vivimos, y tenemos palabras o expresiones que evocan sentires íntimos de los que no somos conscientes y no sabemos que son parte de los mundos que generamos en el fluir de nuestro vivir-convivir.  Sentires íntimos que  cuando los vemos también vemos que guían nuestro vivir en el bien-estar o mal-estar relacional.  En fin, sentires íntimos sobre lo que hacemos que cuando los distinguimos porque hemos aprendido a distinguirlos en nuestro conversar con otros, o nos sorprendemos porque descubrimos que no sabemos distinguir si queremos lo que queremos, o si no queremos lo que queremos.  Así, al decir “debo hacerlo …” estamos diciendo que algo nos obliga y que ese obligar es lo que importa; al decir “tengo que hacerlo …” decimos que algo nos obliga y que ese algo nos pesa; y al decir “quiero hacerlo …” decimos que el hacer que vamos a hacer nos encanta, que nada nos obliga y que en el hacerlo están nuestras ganas, nuestra voluntad. </p>
<p>En el entre juego de nuestro oscilar entre el deber… el tener…  y  el querer…  se nos va la armonía del vivir y nos enredamos en el pasado o el futuro, pero, ¿qué sucede con el presente?  Nuestro vivir y lo que hacemos en el fluir cambiante de nuestro vivir es el presente, es todo lo que hay, todo lo que somos, el cosmos mismo de nuestro existir, es el presente.  Es el como estamos ahora, la reflexión que hacemos ahora, los sentires íntimos que sentimos ahora, lo que guía el curso del presente cambiante que vivimos y lo que hace al pasado y al futuro también el ahora que vivimos.  Los seres humanos inventamos el tiempo en la reflexión haciendo el pasado y futuro el ahora que vivimos en un mirar donde cabe el escoger desde la ventana operacional de las ganas y la voluntad.  El escoger nunca es un acto banal, constituye lo que se conserva en el fluir cambiante del presente continuo del vivir, y lo hace en una dinámica reflexiva en la que los sentires íntimos guían en un fluir de conservación y cambio en la que lo que se quiere hacer deja de quererse y lo que no se quiere hacer pasa a ser querido al vivir la libertad en el acto de preguntarse uno si quiere el querer que quiere.   </p>
<p>Lo que guía el fluir de nuestros haceres en nuestro vivir son nuestros deseos, teorías, doctrinas, creencias, religiones, fantasías, ambiciones … en fin nuestras ganas de vivir de un modo u otro.  Sin embargo, cualquiera sea el vivir que escogemos, lo que nos guía es la presencia básica de nuestros fundamentos humanos amorosos, o el cultivo de alguna teoría que justifica la negación de esos fundamentos desde un resentimiento íntimo por haber sido discriminado en el desamar. Sin embargo en el presente cambiante continuo de nuestro vivir siempre podemos reflexionar soltando nuestras certidumbres y escoger… ¿escoger qué? ¿lo que tenemos que hacer, … lo que debemos hacer,  o lo que queremos hacer, en la soledad o en la compañía del convivir con otros en proyecto común&#8230; que sólo es común desde el mutuo respeto?  </p>
<p>En un mundo sistémico-sistémico en el que cada acto de elección cambia el curso de la transformación multidimensional de su presente cambiante continuo no cabe una elección por un resultado sin que surja la tentación del intento de forzarlo.  Si uno no quiere esto último, lo único que se puede hacer es escoger una configuración de convivir que se quiera conservar como guía del vivir que se vive momento a momento, y surgirá espontáneamente como poética del con-vivir un mundo cambiante en el que lo que se conserva hace sentido.   </p>
<p>¿Qué configuración de convivir queremos conservar como un proyecto común en el que cada uno de nosotros tenga presencia y el fluir de su vivir tenga sentido en la generación de bien-estar material y espiritual en el placer del querer hacer? </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://matriztica.cl/2011/04/13/deber-hacer%e2%80%a6-tener-que-hacer%e2%80%a6-querer-hacer%e2%80%a6/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>22</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

