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	<title>Matriztica &#187; Reflexiones inesperadas</title>
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	<description>Escuela Matríztica de Santiago</description>
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		<title>Tragedia e Inspiración</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 21:56:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana y Ximena Dávila</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>
		<category><![CDATA[Los 33 mineros]]></category>

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		<description><![CDATA[La tragedia es un suceder doloroso de curso inexorable, la inspiración es una orientación en la acción que surge en la imaginación como un deseo irrenunciable que compromete el vivir. ¿Qué tienen de común? Ambos pueden unir a una comunidad en la acción para obtener un resultado particular que puede ser o no ser el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2010/08/Tragediaeinspiracion.jpg" alt="" title="Tragedia e inspiración" width="500" height="333" class="aligncenter size-full wp-image-174" /></p>
<p>La tragedia es un suceder doloroso de curso inexorable, la inspiración es una orientación en la acción que surge en la imaginación como un deseo irrenunciable que compromete el vivir.  ¿Qué tienen de común?  Ambos pueden unir a una comunidad en la acción para obtener un resultado particular que puede ser o no ser el mismo.  ¿Qué nos une como comunidad en la acción en cada casó?  La tragedia, o nos paraliza en la desesperación, o nos moviliza con enojo o rebelión ante lo que se muestra como un destino desolador; la inspiración nos activa con esperanza y nos moviliza en la alegría de resolver una dificultad que parecía insalvable.  </p>
<p>Tragedia e inspiración se unen en el curso del vivir cuando la tragedia no nos paraliza, y deja en nuestros sentires íntimos espacio para la serenidad reflexiva que amplía la mirada desde dónde surge la inspiración.  Esto nos ha sucedido con el derrumbe en el interior de la mina San José, en la zona de Atacama, derrumbe que atrapa en una profundidad inaccesible a treinta y tres hombres que trabajaban en su interior.  En un disposición a no escatimar fuerzas, imaginación y voluntad, chilenos de todas partes nos hemos unido en deseos, acción y alma, actuando o dispuestos a actuar según lo que parezca oportuno, confiando en que la honestidad, la seriedad y la inteligencia de aquellos a quienes la vida llama a hacer lo que hay que hacer logrará lo que parece imposible.</p>
<p>¿Cómo es que la tragedia nos une más a actuar de manera creativa y rápida que el ver la pobreza y miseria que generamos a nuestro alrededor con nuestros afanes de riquezas, éxito y poder?  ¿Acaso no vemos lo que hacemos porque aún no hay una tragedia suficientemente grande que nos muestre nuestra vergüenza de modo que podamos ver cómo hacemos lo que en el fondo de nuestros sentires no quisiéramos </p>
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		<title>Estamos bien en el refugio los 33</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 21:45:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ximena Dávila y Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>
		<category><![CDATA[Los 33 mineros]]></category>

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		<description><![CDATA[En tan pocas palabras pero con letra segura, los 33 mineros atrapados en la Mina San José nos hacen escuchar su voz de vida y ganas de seguir teniendo la esperanza de que nuevamente estarán con sus familias.  ¿Y los dueños de la mina donde están? ¿Sentirán vergüenza al menos por lo ocurrido?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2010/08/Mensaje33Mineros.jpg" alt="" title="&quot;Estamos bien en el refugio los 33&quot;, escribieron los mineros" width="500" height="229" class="aligncenter size-full wp-image-171" /></p>
<p>En tan pocas palabras pero con letra segura, los 33 mineros atrapados en la Mina San José nos hacen escuchar su voz de vida y ganas de seguir teniendo la esperanza de que nuevamente estarán con sus familias. </p>
<p>¿Y los dueños de la mina donde están? ¿Sentirán vergüenza al menos por lo ocurrido? ¿Se sentirán responsables por lo ocurrido?<br />
Sólo si se preguntarán ¿cómo hemos hecho lo que hemos hecho? </p>
<p>Como dueños de la mina, quiéranlo o no son responsables de vidas humanas, de las vidas de padres, de hijos de compatriotas que se ganan la vida en una labor sacrificada que requiere de rigor y de entereza en el día a día, introduciéndose en la entrañas de la tierra en la búsqueda para otros del preciado metal. </p>
<p>¿Qué son la vergüenza y la responsabilidad? </p>
<p>Son miradas reflexivas que aprendemos en el convivir con otros seres humanos a quienes amamos y respetamos cuando conviviendo con ellos en el amar y el mutuo respeto aprendemos a mirar y ver los sentires íntimos desde donde hacemos lo que hacemos.  </p>
<p>Sin embargo, muchas veces, movidos por la ambición, la codicia o la arrogancia queremos ser ciegos, no queremos ver o respetar a los otros y otras porque íntimamente queremos algo suyo, y nos esforzamos en inventar teorías que niegan el amar y justifican la discriminación en un esfuerzo por anular la vergüenza, … pues también sabemos que al anular la vergüenza anulamos los sentires íntimos de responsabilidad ética-social en el vivir convivir-cotidianos.  </p>
<p>¿Hasta cuándo?  </p>
<p>Sólo nosotros mismos como generadores de nuestra ceguera podremos recuperar el ver, el sentir, el escucharse a uno mismo y el escuchar al otro y la otra. Es sólo en el deseo profundo y honesto de poner al centro del quehacer empresarial la conducta ética que podremos hacernos cargo de las consecuencias de nuestros actos, y que podremos cambiar nuestra psiquis cultural y recuperar nuestra vergüenza al ver cómo hacemos lo que sabemos que no debemos hacer, porque en el fondo de nosotros no queremos hacerlo.  </p>
<p>En nuestra intimidad nos damos cuenta de que no queremos dañar a otros seres humanos y de que no queremos dañar a nuestro entorno.  Pero también nos damos cuenta de que sabemos que es sólo desde ese darnos cuenta que podremos ver que es sólo desde la vergüenza de ver que no hacemos lo que sabemos que nos corresponde hacer, que podremos recuperar nuestra capacidad de actuar con responsabilidad ética-social. </p>
<p>La esposa de Mario Gómez uno de los mineros atrapados dice: &#8220;Que Dios perdone a los dueños de la mina&#8221;. </p>
<p>Nos preguntamos, ¿sentirán vergüenza al menos? </p>
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		<title>Preguntas y respuestas educadoras del alma</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Aug 2010 23:29:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Vivimos un presente generador de dolores en la antroposfera y la biosfera que surgen de nuestras cegueras culturales. Sin duda pareciera que vemos pues damos nombres y hacemos distinciones de cosas, entes, procesos, cumpliendo la recomendación bíblica a Adán en la que el creador le pide que de nombre a todo lo que ve o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vivimos un presente generador de dolores en la antroposfera y la biosfera que surgen de nuestras cegueras culturales.  Sin duda pareciera que vemos pues damos nombres y hacemos distinciones de cosas, entes, procesos, cumpliendo la recomendación bíblica a Adán en la que el creador le pide que de nombre a todo lo que ve o distingue en el Jardín del Edén.  </p>
<p>Pero Adán ya es grande cuando surge a la vida encontrándose con sustantivos sin ver sus fundamentos.  No tuvo infancia, no tuvo madre que lo guiase a ver que lo fundamental del sustantivo es el verbo que oculta.  Y cuando Eva aparece a su lado en ese mito, y lo invita a probar la fruta del árbol del conocimiento del bien y el mal y ambos comen, él y ella confunden el verse a sí mismos con el sexo, y sienten culpa pensando que algo hermoso, tierno e iluminador como el encuentro íntimo con el vivir es pecaminoso.  En el miedo se ocultan, y pierden el Paraíso.  Eva tampoco tuvo infancia.  </p>
<p>Ni Adán ni Eva tuvieron una madre y un padre que les enseñase a reflexionar para ver, o que los acogiesen en la ternura para no alejarse del amar, como sus hijos pudieron tener.  El conversar con los adultos, con la mamá y el papá y con los otros miembros de la familia y la comunidad, es lo que nos guía en nuestra formación humana, y ese conversar ocurre como un juego de preguntas y respuestas que amplían nuestra visión de mundo, afinan nuestra sensibilidad y dan profundidad a nuestra comprensión de nuestro vivir y convivir … o a veces, al contrario, desde las exigencias, el castigo o la negación restringen nuestra inteligencia, opacan nuestra sensibilidad y nos alejan del amar.  </p>
<p>Es la ternura en el conversar con la mamá y el papá lo que nos conserva Homo sapiens-amans amans.   El conversar educador del alma es fácil, todo depende del querer que se quiere.  Si amas escuchas pues el amar ocurre en el escuchar, si tocas con ternura amas pues el amar ocurre en el tocar con ternura, si miras y ves amas pues el amar ocurre en el ver.  Y sin saberlo al contestar a los niños y niñas sus preguntas, ellos y nosotros aprendemos los caminos amorosos del alma.  “Mamá, papá, ¿Cómo se hace?”  En esa pregunta el niño o la niña muestra no sólo que quiere aprender un hacer, manual o relacional, sino que quiere aprender a hacerlo bien.  Y hacerlo bien es hacerlo como la mamá o el papá. Todos queremos hacer bien lo que hacemos si podemos preguntar cómo se hace, y si no somos negados con una respuesta que no nos ve.  Sin duda las mamás y los papás y los profesores y profesoras no lo sabemos todo, y no perdemos dignidad si decimos “no lo se, pero podemos buscar la respuesta”, y buscamos con los niños y niñas una respuesta de una manera que sea conmensurable con el presente de su vivir.  </p>
<p>Y cuando hacemos eso educamos y mostramos que el no saber es tan digno como el saber, porque la dignidad del saber esta en saber que no se sabe cuando no se sabe, y estar dispuesto a buscar y aprender.  “Mamá, Papá, ¿qué es eso que veo allí?”  “Ven mi pequeño vamos juntos a mirar.”  “Juguemos a descubrir lo que es y lo que no es.”  Y sin saberlo generamos el encanto del convivir escuchándonos, creando un mundo juntos, sí, de la mano, en brazos, caminando, cabalgando en las olas del amar-ver, del amar-oír, en el amar que hace el placer de hacer juntos lo que hacemos juntos con las flores, los insectos, los otros seres que nos guían en nuestro ser seres humanos. </p>
<p>Pero el saber es también y sobre todo reflexionar, y esto se aprende conversando con la mamá o el papá, cuando ella o él lo acogen a uno niño-niña en su infancia abierta a llegar a ser-saber en su vivir amans, y le preguntan: “Mi pequeño, ¿te das cuenta de lo que estas haciendo?”  Y esta pregunta abre el camino al mundo humano integro, al darse cuenta de que uno puede darse cuenta de que no quiere hacer lo que quiere hacer.  En último término allí esta lo humano, lo que Adán y Eva descubrieron al perder el paraíso ganando en ese mismo instante la posibilidad de recuperarlo, si lograban escuchar en si mismos, al conversar el uno con el otro, el surgimiento de las preguntas fundamentales al amarse.  </p>
<p>Hay otras sin duda, pero estas no surgen solas en la soledad, no surgen en el sometimiento y negación de si mismo de la obediencia, surgen en la autonomía del querer saber, del querer hacerlo bien, del querer verse y querer ver al otro o lo otro en su legitimidad, sin disculpas, sin arrogancia, sin expectativas, sin prejuicios, en el encanto de descubrir que los mundos que vivimos son obra nuestra.  Los dolores que generamos en nuestro vivir cultural, los dolores que generamos en nosotros, en otros, en la antroposfera y en la biosfera, vienen de nuestras cegueras, de nuestro no saber mirar, de no haber aprendido las preguntas fundamentales que liberan el alma del desamar y nos encontramos viviendo lo que hacemos como Homo sapiens-amans amans.  </p>
<p>Adán y Eva no tuvieron infancia, pero nosotros ahora podemos tenerla cada día siendo papás y mamás en la reflexión enseñándonos a nosotros mismos a mira y escuchar para así poder escoger que queremos hacer y que no queremos hacer.  Vivimos un momento histórico en el que podemos hacer cualquier cosa que se nos ocurra, ¿pero tenemos que  hacer cualquier cosa que se nos ocurra?, o podemos decirnos “Mira mi pequeño, ¿quieres hacer lo que quieres hacer por el sólo hecho de que lo puedes hacer?”  “Puedes escoger, si quieres de verdad vivir tu vivir Homo sapiens-amans amans.”  </p>
<p>Nuestra mamá nos lo mostró a mi hermano y a mí una vez cuando teníamos doce y once años diciéndonos:  “El pecado no existe, las conductas no son buenas ni malas en sí, son adecuadas o inadecuadas, oportunas o inoportunas, respetables o no respetables, y es responsabilidad de cada uno saberlo y escoger lo uno o lo otro al actuar”. </p>
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		<title>Mi ahora</title>
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		<pubDate>Wed, 26 May 2010 19:43:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Maturana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Este pequeño ensayo surge en el proceso de responder algunas preguntas que me han hecho acerca de mi pensar presente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2010/05/humberto-reflexiones.jpg" alt="" title="Humberto Maturana" width="500" height="333" class="alignnone size-full wp-image-118" /></p>
<p>Este pequeño ensayo surge en el proceso de responder algunas preguntas que me han hecho acerca de mi pensar presente. Así contesto ahora estas preguntas en un fluir conversacional candoroso procurando mostrar el origen de mi ahora a partir de mis reflexiones sobre mis reflexiones, sobre mis deseos y mis salidas luminosas de los callejones sin salida en que me he encontrado en los últimos cincuenta años.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> ¿Cuál es tu ahora? Cuéntame de tu presente.</p>
<p><strong>Humberto:</strong> Para hablar de mi presente debo relatar algo acerca de mi historia para así mostrar cómo es que me encuentro ahora haciendo y pensando lo que hago y pienso ahora.  En 1960 en un curso de Biología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile un alumno me hizo la siguiente pregunta:  “Profesor, usted dice que la vida comenzó hace unos 3900 millones de años, ¿qué comenzó entonces de modo que usted puede decir ahora que la vida comenzó hace 3900 millones de años?”  Sin duda no pude contestar esa pregunta en ese momento, pero prometí que el próximo año traería una respuesta.  Me demoré tres años en proponer una respuesta, y en el proceso de leer y pensar sobre lo que se sabía, y lo que otros decían o hacían en relación con el origen de la vida, cambié mi orientación reflexiva.  Dejé de lado la pregunta por la vida para preguntarme por los seres vivos, por los procesos que los constituían como entes discretos y autónomos, preguntándome: ¿Qué se origina cuando se originan los seres vivos? ¿Qué procesos deben estar ocurriendo en la dinámica interna de un ente molecular discreto de modo que el resultado de su ocurrir sea tal que cuando yo lo miro diga que veo un ser vivo?  Esto me llevó a reconocer que lo que constituye a los seres vivos como tales es su ser sistemas autopoiéticos moleculares que operan como totalidades cerradas en su dinámica molecular de producción de si mismos a la vez que permanecen abiertos al flujo de moléculas a través de ellos.  Luego mi estudio de la visión de colores me llevó comprender que el sistema nervioso opera como una red cerrada de cambios de relaciones de actividad entre sus componentes neuronales.  Y el ver el operar del ser vivo y del sistema nervioso como sistemas cerrados integrados en un organismo, me llevó a darme cuenta en ese momento de que el conocer y el lenguajear eran dinámicas relacionales recursivas de coordinaciones de conductas consensuales que constituían los mundos de emociones y haceres que los seres humanos generábamos y vivíamos.  Por último, en este proceso me di cuenta además de que para comprender lo humano tenía que hacerme cargo de que el amor era la emoción que fundaba el vivir humano, y comencé a hablar del amor de una manera que nadie realmente comprendía.  Decía que la mayoría de las enfermedades humanas surgían de la negación del amor, y que el amor era la primera medicina.  Y cuando me objetaban diciendo que lo que yo decía no llevaba a un hacer adecuado, yo contestaba, “¡Cómo que no? ¡El hacer adecuado es el amar!”, y me daba cuenta de que nadie comprendía o sabía que era el amar.   Estaba en un callejón sin salida, y pensaba que tenía que hacer otra cosa, pero no sabía qué, estaba deprimido.  Era el año 1999.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> ¿Cómo lo hizo?  ¿Qué hizo ella?</p>
<p><strong>Humberto:</strong> Conocí a Ximena cuando ella asistía a los seminarios que yo daba en la Universidad de Chile, ocasiones en las que con frecuencia conversábamos largamente.  En una de esas conversaciones ella me abrió el camino de salida de la trampa en que me encontraba, me mostró lo que yo no había visto e iluminando mi mirada me abrió un camino reflexivo para mi completamente nuevo en el fundamento epistemológico del conocer y del entendimiento de lo humano.  Afortunadamente hemos seguido juntos en una colaboración reflexiva que yo no había vivido antes con nadie.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> ¿Cómo fue?</p>
<p><strong>Humberto:</strong> En una conversación Ximena me dijo:  “Doctor, he hecho un descubrimiento.  Me ha dado cuenta de que el dolor y el sufrimiento por los que se pide ayuda relacional son siempre de origen cultural, y las personas que me consultan me muestran al conversar conmigo la matriz relacional de su vivir y el momento en que vivieron una negación del amar como una desvalorización de si mismas que aún viven.”  Al escucharla yo me pregunté: “¿Qué me está diciendo?” Pensé que no era lo mismo que decía Freud pues no se refería a un suceso sino que a la conservación cotidiana de un dolor.  En el curso de nuestros encuentros ella me mostró además lo que hacía al conversar con las personas que la consultaban, agregando que éstas sin saberlo le mostraban el camino reflexivo de salida de su dolor.  Al escucharla exclamé conmovido, feliz y maravillado, “¡Has hecho algo que yo no he podido hacer, has puesto en movimiento la dinámica del entrelazamiento de la biología del conocimiento y la biología del amor en el fluir del vivir en un proceso de salida del dolor!”</p>
<p>Así, en el ahora de mi presente me encuentro en un espacio psíquico diferente a aquel en que me encontraba hasta el año 2000.  Ahora me encuentro mirando y reflexionando desde un mirar y entender en el que nada de lo que digo y pienso estaba antes en mi pensar y mi entender porque mi actuar y reflexionar surge de mirar y comprender lo vivo y lo humano desde una visión fundamental más primaria porque su funda en el hacerse cargo de que lo humano surge con la persona, en una actitud que acepta la epistemologia unitaria del vivir cotidiano.  Es desde la visión que se abre al aceptar que todas las dimensiones de nuestra existencia se fundan en el vivir cotidiano que nos constituye como personas, que aparece nuestra existencia biológico-cultural en un presente cambiante continuo en un vivir que ocurre siempre en tiempo cero.</p>
<p>Esta visión fundamental más primaria que es la epistemología unitaria no es creación mía sino que es de Ximena Dávila, y se basa en su aspecto experiencial en la casuística que surge de su trabajo en lo que ella llama “el conversar reflexivo liberador”.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong>  ¿Qué es lo especial de esa visión?</p>
<p><strong>Humberto:</strong> La visión que trae consigo la epistemología unitaria tiene aspectos fundamentales que han sido nuevos para mi y que yo no había visto antes, como por ejemplo: a) la comprensión de lo que es el vivir en un presente continuo en el que el pasado, en tanto forma de vivir el presente, no actúa como tal porque al haber sido ya vivido es pasado en un recuerdo, pero el “recuerdo” no es pasado sino que es el presente que se vive; b) la evocación y visión de la dinámica de lo que no se puede describir del suceder en la interioridad de la persona (y de hecho del suceder de la interioridad de todo ser vivo en su individualidad) que son los sentires íntimos, y la observación de configuraciones de sentires íntimos que se conservan como aspectos dinámicos del vivir cotidiano que fundan el modo relacional que se vive en cada instante;  c) la evocación y visión de las matrices operacionales-relacionales en que se realiza en cada instante el fluir del vivir del organismo en la unidad organismo-nicho; y d) por lo todo lo anterior, la visión de la matriz operacional-relacional en que se realiza el vivir de la persona en su unidad biológico-cultural que le permite a Ximena Dávila darse cuenta de que todo el dolor y sufrimiento por el cual se pide ayuda relacional siempre se ha originado en una negación cultural del amar, y se vive en el presente porque se ha conservado como fundamento cotidiano de todo lo que se hace en el ahora cambiante continuo del vivir .</p>
<p>En el año 2000 me encontraba desorientado y sentía que en cierta manera había llegado a un punto final con mi pensar biológico. Tal vez estaba atrapado buscando una fundamentación ontológica para mis reflexiones sobre lo humano.  La reflexión desde la epistemología unitaria hacía posible re-considerar las implicaciones del hecho biológico de que como seres humanos no distingamos en la experiencia misma entre lo que llamamos ilusión y lo que llamamos percepción.  Y en esas reflexiones me di cuenta de algo que no había visto antes y que era a lo que Ximena llevaba directamente con su insistencia en la mirada desde la epistemología unitaria como fundamento de todas las dimensiones del vivir cotidiano humano mostrando que todo nuestro vivir es biológico-cultural, y con ello todos los mundos que generamos en nuestro vivir, surgen de nuestro vivir inmersos en el hecho biológico fundamental de que en la experiencia del fluir de nuestro hacer mismo no distinguimos entre ilusión y percepción.</p>
<p>En un sentido estricto, entonces, nada de lo que yo ahora hago, y nada de lo que Ximena y yo hacemos juntos en nuestra colaboración en la Escuela Matríztica de Santiago (ex Instituto Matríztico), se puede deducir o es una simple continuación de lo que yo hacía antes del año 2000, pues en mi todo mi quehacer actual surge del cambio de espacio psíquico que yo viví al encontrarme con el trabajo de Ximena Dávila, y pertenece a un reflexionar, pensar y hacer enriquecido por nuestra colaboración desde entonces.  De hecho, el espíritu, la orientación y la forma de todo lo que actualmente hacemos en la Escuela Matríztica de Santiago, y en particular todo lo que realizan y evocan los Círculos Reflexivos, ha surgido en buena parte de nuestro reflexionar sobre el vivir y convivir que revela la casuística experiencial del conversar liberador.  Yo estoy contento por ello porque nuestra colaboración le ha dado nueva energía reflexiva a mi quehacer y a mi vivir.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> Tú nunca hablas de ti.  A lo más relatas anécdotas, sucesos del devenir de tu historia sin dejar ver tu alma.  ¿Cómo te sientes con lo dicho?</p>
<p><strong>Humberto:</strong> Mi alma esta en mi vida creativa como biólogo ahora ampliada en el reconocerme biólogo-filósofo en mi quehacer reflexivo en el ámbito del conocimiento de nuestra naturaleza humana desde la orientación presente de lo que hacemos en la Escuela Matríztica de Santiago (ex Instituto Matríztico), y en mi vida familiar.  Yo antes observaba a los seres humanos como un biólogo que observa a los insectos u otros animales maravillándose de su belleza y exquisita complejidad sin ver la intimidad de su vivir como individuos.  Ahora gracias a la orientación reflexiva que surge del encuentro con personas al mirar y ver su vivir operacional y sus sentires íntimos como un aspecto de su unidad con el nicho que crean en la realización de su vivir como tales, veo lo humano-persona en el ámbito efectivo de la realización de su vivir individual y colectivo.  En fin, siento que en nuestra colaboración Ximena y yo nos encontramos en el camino de ampliar la comprensión de los mundos que generamos los seres humanos en nuestro convivir sin las cegueras que traen consigo las teorías sociológicas, psicológicas o antropológicas que oscurecen la visión de la unidad de las personas con los mundos y matrices operacionales-relacionales que traen al existir co su vivir-convivir.   Y esto para mi ha sido un renacer.</p>
<p>Humberto Maturana Romesin.<br />
<em>Escuela Matríztica de Santiago.  Mayo 26 del año 2010</em></p>
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		<title>Metamorfosis: del Instituto Matríztico a la Escuela Matríztica de Santiago</title>
		<link>http://matriztica.cl/2010/05/01/nuestra-metamorfosis/</link>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 20:17:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>EMS</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones inesperadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hemos vivido una transformación, una metamorfosis en la que el Instituto Matríztico desaparece en un proceso profundo de disolución y surgimiento de algo nuevo...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://matriztica.cl/wp-content/uploads/2010/07/mariposa-500x375.jpg" alt="" title="Nuestra metamorfosis" width="500" height="375" class="aligncenter size-medium wp-image-48" /></p>
<p>Hemos vivido una transformación, una metamorfosis en la que el Instituto Matríztico desaparece en un proceso profundo de disolución y surgimiento de algo nuevo que conserva la inspiración y el entendimiento de la biología-cultural desde la comprensión de nuestra condición humana como seres primariamente amorosos y éticos.</p>
<p>Y es desde la acción que surge desde los sentires íntimos que sostienen esta inspiración que ahora somos la Escuela Matríztica de Santiago, más conscientes de la delicadeza femenina de nuestro convivir siendo responsables con lo que se siente y sabe, ofreciendo la comprensión de los fundamentos epistemológicos y biológico-culturales de nuestro sentir y actuar ético-amoroso en un sentir íntimo que aunque mucho nos equivoquemos no queremos ni querríamos soslayar.</p>
<p><small>Foto de <a href="http://www.flickr.com/photos/bestrated1/52666376/" target=_blank>Timothy K. Hamilton</a></small></p>
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