El Conversar Liberador surge como un trabajo de orientación relacional reflexiva que se realiza a través del danzar juntos en lo que llamamos el conversar, desde la comprensión de cuatro aspectos fundamentales del vivir humano:
1. El dolor y el sufrimiento por el cual se pide ayuda relacional es siempre de origen cultural.
2. El dolor y el sufrimiento por el cual se pide ayuda relacional en este presente cultural surge de un convivir inmersos en relaciones de dominación y sometimiento a la vez que de desconfianza y control, competencia y lucha que nos genera un sentir de inseguridad y auto-depreciación en el desamar.
3. En tanto el dolor y el sufrimiento relacional por el que se pide ayuda surge de un vivir cultural en un sentir íntimo mas bien inconsciente de desarmar que trae consigo el habitar en la falta de respeto y confianza por sí mismo o misma, como un modo natural de convivir, puede desvanecerse en una transformación cultural que recupera el respetarse y el amarse a sí mismo o misma.
4. El camino para la recuperación del respetarse y del amarse a sí mismo o misma es el de darse cuenta en el vivir y convivir cotidiano que se es biológicamente un ser amoroso. Tal recuperación puede ocurrir en un conversar en la espontaneidad amorosa sin esfuerzo que es el conversar liberador.
Es desde la orientación operacional-relacional reflexiva que surge con el Conversar Liberador, que se hace visible-tocable la dinámica propia del entrelazamiento de los sentires íntimos de la biología del conocer y la biología del amar que hemos llamado matriz biológico-cultural de la existencia humana. Así el conversar liberador ocurre como una oportunidad sensorial-relacional-operacional reflexiva de ampliación de nuestra autonomía reflexiva y de acción conscientes de nuestro habitar-vivir-convivir biológico-cultural, que es lo propiamente humano.
